Published by Agustín Martín on 09 Mar 2009 at 04:37 pm
El valor de la buena suerte
Como cada mes, la semana pasada asistí al First Tuesday. El ponente era Jesús Encinar y la “entrevista” que le hizo Carlos Blanco estuvo bastante bien. Como se suele decir en estos casos, Jesús encinar explicó que es un hombre hecho a si mismo.
Al final de la ponencia, después de que el señor Encinar hubo explicado que había pedido un préstamo para sus estudios, que llegó a hablar con unos 150 inversores en los inicios de idealista.com, etc., Carlos Blanco le “reprochó” que durante la ponencia hubiese utilizado el termino “buena suerte”. Según este, todo lo que el señor Encinar había conseguido era por su propio mérito y trabajo, sin tener en cuenta la suerte. Menudo momentazo cuando Carlos Blanco le pregunta a Jesús Encinar si había leído “La buena suerte”. La ponencia finalizó con los comentarios del fundador de idealista.com asegurándole al entrevistador que además del incansable trabajo “habían tenido suerte, mucha suerte” (incluso llego a decir “potra”).
Creo en la meritocracia y también he leído algún libro de autoayuda, incluido el referido anteriormente. Pero por más vueltas que le doy, creo que el señor Blanco, entre muchas otras personas con las que he discutido sobre esto, confunden totalmente el sentido de este libro. La moraleja de “La buena suerte” nos dice que no hay que rendirse, que hay que trabajar duro. En resumen, que si sembramos, tarde o temprano recogeremos su fruto. Y ahí es donde entra la suerte. Pienso que el grado de dependencia de la suerte es inversamente proporcional al grado de nuestra capacidad de trabajo y sacrificio. Pero estoy totalmente convencido en que el azar interviene.
Cada vez más me encuentro con gente que piensa que son capaces de absolutamente cualquier cosa. Que piensan que con trabajo duro conseguirán aquello que se propongan y que no necesitan suerte de ningún tipo. Como moraleja para un libro, la compro. Como consejo aplicable para la vida real pienso que solo es válido para aquellos con una falta importante de honestidad o humildad.
Por eso escribo este post. Y me reitero: creo en la meritocracia y en el trabajo duro; creo en el sacrificio para conseguir aquello que anhelamos. Pero por favor, no olvidemos que nunca podremos controlarlo absolutamente todo. Que siempre existirá un factor aleatorio que decantará la balanza. Y que, por supuesto, este factor no es el completo responsable de nuestro éxito o fracaso, pero esta ahí.
Miremos alrededor y observemos un poco. Veremos que casi siempre “ganan” los más preparados pero no siempre estos son los “mejores”.
Ala, ya lo he soltado J.
Jordi Bufí on 10 Mar 2009 at 2:02 pm #
Trabajo, talento, inspiración, suerte e incluso kharma… toda una serie de variables que podrían estar presentes en la fórmula del éxito, la cuestión sería determinar que multiplicador llevan asociado
Agustín Martín on 10 Mar 2009 at 6:11 pm #
Quien lo encuentre hará el libro de autoayuda más vendido de la historia
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