Acabo de conocer y leer el manifiesto Inusual creado por Pere Rosales donde se pretende “replantear” los usos actuales de marketing para que este cambie de tendencia en cuanto a su efectividad.

 

Me gusta lo que dice el manifiesto. Me parece muy coherente. Llama al mundo profesional del marketing a replantearse la comunicación masiva hacia la comunicación “one-to-one”. Conversaciones. Esa gran palabra. Por cierto, conversar implica también “discutir”, recibir críticas. ¿Cuántas empresas están dispuestas a ello? Este es otro tema…

 

Volviendo al manifiesto, no creo que un movimiento masivo hacia este modelo fuese demasiado bueno, tampoco… Aunque me gusta el modelo “one-to-one” creo que dentro de un tiempo volveremos a estar en otro punto de saturación. ¿Os imagináis que por cada producto “importante” que compréis os pidan un feedback sobre este? Los primeros pueden resultar interesantes, pero después de unos cuantos: ¡Que agobio!.

 

Por eso pienso que toda saturación es incluso buena porque precede una “limpieza” que reparte la “masa crítica”, no la desplaza de un lugar a otro. Aunque aquí esté hablando de marketing, ¿esto es parte del proceso de la naturaleza, no?

 

Por ejemplo, la publicidad en Internet tiene un ROI cuantificable casi al céntimo, en cambio, cuando esta se aplica en televisión o en papel el ROI es muchísimo más complicado medirlo. ¿Significa esto que todas las empresas migrarán hacia Internet sus presupuestos de publicidad y marketing? No. Desde mi punto de vista significa que hay un nuevo canal lleno de oportunidades y nuevos “targets” donde también tienes que estar.

 

Concluyo reafirmando que la comunicación one-to-one es el futuro en el marketing. Pero no desde la empresa hacia el consumidor, sino desde el consumidor hacia la empresa. Se debería animar al consumidor y darle mil facilidades para que nos exprese sus dudas, sus quejas y, sobretodo, ofrecerle durante la “conversación” una reacción coherente y casi instantánea.