Ayer escuché con atención la charla que dio Marc Vidal en el First Tuesday. Me sumo a su supuesto “pesimismo”. Yo, sin tener tanto conocimiento como él, pienso que solo hemos visto la punta del iceberg. Pero también pienso, igual que Marc, que de esta saldremos. Eso sí, como seguro que no saldremos es con esa filosofía de “ir tirando”.

Durante estos días he hablado con varios amigos que me comentaban su mala situación económica. Sin querer buscar culpables no puedo dejar de preguntarme con qué moral uno se compra un TFT de puta madre (es uno de los múltiples ejemplos) sabiendo que no tiene ni 50 euros ahorrados. Flipo en como la gente no puede conformarse con la cruda realidad y se esfuerzan en maquillarla (¡endeudándose!) con todo tipo de gadgets, viajes, o lo que sea, para no asumir su situación real. ¿Tanto poder tiene el marketing y la publicidad sobre nosotros? No me lo creo….

Hasta ahora la situación era boyante. Todo iba viento en popa y muchos se podían permitir cantidad de caprichos. La cosa esta cambiando y, en contra de lo que el sentido común dicta, la gente sigue empeñándose en mantener su ritmo de vida. Reconozco que me aterroriza la relación matemática, demostrada, de cómo aumenta el gasto en lujo justo antes de los grandes desastres económicos (un gran ejemplo de ello, como muy bien explicó ayer Marc Vidal, fue que la noche antes del “Corralito” argentino los restaurantes de lujo estaban llenos a pesar que corría el rumor).

Termino este post sin conclusiones. Solo quería expresar mi incredulidad ante nuestro comportamiento ante este tipo de sucesos. “Hambre de 4 días tenías que pasar….” Me decía mi abuela, que en paz descanse…