Durante mucho tiempo he comentado, a nivel personal y en círculos íntimos, la carencia de partidos políticos que creo que hay en este país. Más allá del bipartidismo feroz instaurado, siento que faltan partidos políticos que hagan del abanico electoral un abanico representativo. Con este comentario no pretendo menospreciar al partido pro-cannabis o al partido anti-taurino, por poner dos ejemplos, ya que estos partidos tienen, al menos, un claro objetivo (que esta alejado del poder). Pero seguramente estaremos de acuerdo en que el abanico necesita ampliarse con partidos más “generalistas” con clara vocación por gobernar este país.

En los últimos años han surgido dos partidos. Ciutadans y Upyd. No quiero valorar su tendencia política ni el porqué de su “secesión” respecto a otros partidos. Quiero pensar que ese colectivo no se sentía representado y por eso se han liado la manta a la cabeza y han montado su partido político para intentar que este país funcione mejor (según su visión). Y aunque tengo clarísimo que nunca llueve a gusto de todos, es una lástima que yo siga sintiendo que ninguno de ellos, ni tan siquiera estos nuevos, me representan lo suficiente para tener mi voto.

Por ese motivo en estas últimas elecciones he votado en blanco. Conozco, en términos generales, la ley electoral y sé lo que mi voto implica en la práctica. Pero aún así, y viendo como apuntaba el resultado final antes de ir a votar, me tomé el privilegio de no dejarme llevar por la política del miedo que algunos promovían. Y para mi esto que hice fue, conceptualmente, un autentico lujo. Con mi voto vacío, unido a los otros 280.000 “blancos” más los 30.000 votos de los diferentes partidos que promueven el voto en blanco, solo pretendo decirle humildemente a este gobierno que somos muchos los que no creemos en el reparto “representativo” actual, que somos otros tantos los que nos avergonzamos del personal del hemiciclo en los debates parlamentarios y, entre otras cosas, que somos muchos los que estamos hartos que a estas alturas se utilice la política del miedo para atraer votos (sea hacia el lado que sea).

Ojalá que algún día pueda ir a votar y me encuentre con un gran abanico de partidos políticos “generales”. Ojalá algún día pueda ir a votar sabiendo que mi voto es equitativo respecto al resto de españoles y, sobretodo, ojalá algún día los señores políticos no adoren el poder de una manera tan obscena (y sino que se lo digan ahora a IU, que cuando pudo no hizo nada por cambiar la ley electoral y así les va ahora).

Mientras tanto, esperaré con la esperanza que me da ver que en algunos países de la “vieja Europa” la honradez y la representatividad abundan por encima de todo lo demás.