Me encanta reunirme con ciertos amigos míos y discutir durante un largo almuerzo sobre como van las cosas y, sobretodo, como las vemos nosotros. No acostumbran a ser grandes debates ni discusiones acaloradas ya que en muchas cosas coincidimos, pero cuando hay alguna en la que no lo hacemos la conversación se pone divertida.

‘Aquello era otra época’ fue lo que escuche varias veces durante este sábado. Entiendo que las cosas cambian (por suerte hacia delante) pero estoy convencido, y de ahí la discusión, que hay ciertas cosas que siempre serán (o deberían ser) como ‘en aquella época’.

Creo profundamente en la meritocracia. Y no creo que eso sea de otra época. Todo lo que he visto conseguir a mis padres, mi primera referencia, ha sido a base de trabajar duro. Es decir, méritos de ambos. La grandísima mayoría de los emprendedores que salen en las noticias después de haber vendido su empresa han currado mucho, muchísimo. Y para poner un ejemplo más “popular”, hasta los grandes deportistas como Michael Jordan, Michael Schumacher, Sebastian Loeb, etc. han tenido que currar, y mucho, a pesar de tener ese “don” que les hace especiales. Hasta con ese “don” hay que currar.

Por eso creo que sea cual sea la época si alguien quiere conseguir algo se lo va a tener que currar (lo apliquemos al ámbito que lo apliquemos). Sin olvidar, por supuesto, que el gobierno de cualquier época tendrá que intervenir (sí, he dicho intervenir) para crear las condiciones necesarias para que con el mismo trabajo se consigan más cosas (¡PRODUCTIVIDAD!), para que existan más posibilidades y, también, haya reconocimiento social al que se lo curra.

Así que, ahora que tenemos nuevo gobierno, pidámosle que luche contra tanta especulación para poder tener una vivienda, eso sí, hay que ser realista y no quejarse si con 25 años y recién licenciado uno no tiene un piso de 90 metros cuadrados en propiedad. Pidámosle también que ayude y promueva la creación de empresas pero, por favor, que nadie reclame altos beneficios el primer año (puede parecer ridículo, pero lo he escuchado).

En resumen, pidámosle al gobierno tanto como podamos, que nos vendrá bien y para eso están, pero, hagan lo que hagan, siempre hará falta nuestro esfuerzo. Y aquí es donde entra la meritocracia, sea la época que sea y gobierne quien gobierne.