Hace unas semanas llegué a la conclusión que todos no tenemos la misma capacidad de sacrificio y de trabajo. Sobre esto y sobre la profesionalidad se habla últimamente mucho en el mundo de la informática.   Sobre la profesionalidad solo puedo decir que es un bien escaso. He visto de todo. Absolutamente de todo. Y no estoy hablando de cómo programa o diseña la gente, donde también he visto cosas increíbles, sino de la manera de comportarse la gente. Desde el que llega tarde constantemente después de numerosas fiestas hasta el que esta esperando delante de la máquina de fichar para que den las 18:00 en punto (ver esto siempre me recordó mis veranos en la fábrica). 

De la capacidad de sacrificio ya ni hablo. Me deja perplejo hablar con personas que intentan levantar su empresa diciendo que trabajar más de 10 horas al día es inhumano. Por supuesto, es totalmente respetable (y les va muy bien, de lo cual me alegro profundamente). Me deja perplejo hablar con amigos que han hecho ‘telecos’ currando muchísimo con notas sobresalientes y, una vez en el mundo laboral, aparcan toda esa capacidad de sacrificio demostrada para recogerse en buenos horarios, jornadas intensivas, etc. 
Pero lo que realmente me deja perplejo son las críticas y/o comentarios que recibe Rodolfo Carpintier en su blog. Este señor, para mi toda una referencia, últimamente ha escrito bastante sobre esto en su blog. Sus lectores, de los cuales un % elevado son emprendedores, le reprochan su filosofía de sacrificio, pasión y dedicación.  ¿Qué espera la gente? ¿Una idea, una web y un inversor con cientos de miles de euros esperándole? ¡Por favor! Para montar un Intimisimi (la cadena de ropa interior) se necesita, más o menos, unos 100mil euros, local a parte. Montar un restaurante de inicio, local a parte, supone como mínimo (muy mínimo) unos 150mil euros. Y ambos ejemplos requieren, además de la inversión PROPIA inicial, una grandísima dedicación para hacer funcionar el negocio.  No soy capaz de imaginar ningún negocio, cual sea su nivel, en el que todo fluye y surge sin esfuerzo ni dedicación. 
Por eso cuando leo lo que este señor ha visto en Silicon Valey pienso que a mi me gustaría estar allí, cuando leo lo que este señor espera de sus “asociados” pienso que ojala tuviese yo esa oportunidad. Tanto en un sitio como en otro estoy seguro que no pecaría ni de ganas, ni de dedicación ni implicación. ¿Hay algo que merezca más la pena que desarrollar y ver crecer un proyecto propio? 

Sea como sea, y haga lo que haga la gente, tengo claro que yo voy a intentarlo. En ello estoy intentándolo hacer lo mejor posible. Veremos que sale de todo esto.